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Abriendo camino más rápidamente que lo previsto,
la energía eólica en la Patagonia avanza venciendo
los obstáculos que se suceden indefinidamente. Intereses
contrapuestos y resistencia al cambio son los más notorios
y persistentes. Los intereses creados en el área energética
revisten gran densidad. Se manejan recursos que renovables o no,
ponen en marcha un país permitiendo que progrese de acuerdo
a las particularidades de cada uno de los estados. Muy lejanos
a toda reflexión humana los molinos de viento y el emblemático
balancín que bombea petróleo de las entrañas
de la tierra, comparten el mismo cerro.
Y.. En el mundo de los grises, la polarización es inevitable:
blanco o negro, lindo o feo, grande o pequeño. Con la misma
simpleza pero no exentos de complejidad, llegamos a energías
convencionales o energías alternativas. Lo cierto es que
las primeras se manejan con mucha cautela resistiéndose
a lo inexorable, mientras las segundas crecen. Tanto las unas
como las otras conocen sus posibilidades y sus limitaciones. Bien
lo señaló el presidente del Instituto Argentino
del Petróleo cuando dijo que la actividad petrolera es
intrínsecamente insostenible. ¡Qué sentencia!
Cuando viene de la boca de alguien que es propia tropa para las
energías convencionales. Del otro lado, quienes adhieren
al juego y riesgo de comenzar ya con energías alternativas,
son conscientes de la conveniencia económica del aprovechamiento
del gas que hasta hace pocos años se venteaba en la Patagonia.
Pero, en un determinado punto hay que tomar partido.
Pareciera perfectamente plausible en el plano de lo teórico
llegar a un acuerdo que concilie la inversión a largo plazo
en energías limpias con la conveniencia económica
de continuar a corto plazo con la generación térmica
que si bien no es energía limpia, lo es más que
la producida a través de la utilización del petróleo.
Pero del dicho al hecho..... muchas son las posiciones que hay
que resignar y/o ganar para arribar a un acuerdo de crecimiento
estratégico en políticas de investigación
y desarrollo energéticos.
Mientras tanto convengamos que no fue el Estado quien inicialmente
creó las condiciones mínimas para que el inversor
pudiese asumir riesgos tan caros en la apuesta por la energía
eólica. Fue una cooperativa la que decididamente jugó
las primeras fichas a este tipo de generación. Detrás
de aquellos dos primeros molinos de viento que fueron instalados
en 1992, arriba del inhóspito Cerro Arenal, no existía
otro capital que no fuesen los dineros de los usuarios y una alianza
estratégica con la empresa fabricante de aquellos primeros
molinos y un ente financiero danés. Cuando llegaron al
puerto de Comodoro Rivadavia desde la lejana Dinamarca, los molinos
que sucedieron a los primeros, autoridades representativas y funcionarios
comenzaron a vislumbrar la necesidad de legislar en beneficio
de este tipo de generación. El Estado empezó a actuar
ante la evidencia de los hechos y se promulgaron las leyes de
promoción de energías eólica y solar en el
ámbito provincial y nacional.
Con peros, pero no tantos como otrora, hoy la Secretaría
de Energía está decidida a apoyar a la pequeña
y mediana industria con programas de cooperación internacional
donde conjuntamente con la Secretaría de la Pequeña
y Mediana Empresa, con una visión amplia, se involucren
en el desarrollo de actividades que incluyen las innovaciones
tecnológicas para mejorar la competitividad económica
de las empresas
Siempre en el campo de los anuncios, pareciera que el organismo
que depende del poder ejecutivo de la Nación estaría
dispuesto a trabajar en la captación de fondos internacionales
aplicables a mitigar el cambio climático y a su vez, solventar
los mayores costos de energías alternativas.
Aquella analogía de G. Orwell con la cual definía
lo inconsistente: "Para dar una fachada de solidez al viento..."
se la pido prestada y modifico su significado: Patagonia es fachada
ante el viento y está aprendiendo a utilizarlo para el
bienestar de todos.