Víctor Liuqui: montañismo y solidaridad
por Pablo Matilla
El montañismo es una pasión que la mayoría
de los que la practican lo hace en soledad, pero también
hay personas que transmiten toda su experiencia a aquellos que menos
posibilidades tienen.
Víctor Liuqui, 42 años, maestro
primario, nacido en el valle del Lago Lácar, precisamente
en San Martín de los Andes, desde sus primeros años
comenzó a incursionar en los cerros de la región hasta
llegar a hacer cumbre en el misterioso Aconcagua (6960 metros),
el pico más alto de SudaméricaTodo lo que aprendió
se lo transmite a sus alumnos y especialmente a los niños
y jóvenes carenciados, "quienes son los que están
más cerca del flagelo de las drogas y el alcoholismo, y además
los que más frustraciones sufren por culpa de la propia sociedad".
Tranquilo, pausado y con una humildad que sólo tienen los
que han logrado cosas grandes en su vida, tomando la grandeza no
como símbolo de riqueza material sino espiritual, se refirió
a su experiencia en la montaña y a los sueños que
tiene en su mente: "escalar un pico de 8.000 metros del Himalaya
y seguir enseñandole a los más jóvenes lo que
aprendí del misterio de los cerros y montañas de mi
región y el país".
"Siempre pensé que el montañismo es una pasión
que tiene el hombre. Uno encontró una forma de vida , una
opción para poder canalizar eso que mucha veces se comparte
con otras personas que es simplemente subir hasta una cumbre",
expresó Víctor en el comienzo.
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| Víctor Liuqui en la cima del
Volcán Lanín |
Prosiguió: "viví siempre en estas montañas
(que rodean San Martín de los Andes), nací aquí.
Fui conociendo secretos de la naturaleza, tomé experiencias
y a medida que pasan los años esa experiencia acumulada dio
lugar a buscar otros objetivos. Un día fue a escalar el Cerro
Curruhinca, otro el Chapelco caminando desde el centro de la ciudad,
después fue el Sábana, el Volcán Lanín
y así una serie de objetivos más complejos hasta que
terminé haciendo cumbre en el Aconcagua; en definitiva tengo
tres ascenciones al Aconcagua con una cumbre, una pre- cumbre y
en otra oportunidad junto a mis compañeros nos quedamos en
el refugio "Nido de Cóndores" porque se nos rompió
una carpa y debimos abortar la misión".
Según este experto que ha guiado a cientos de personas en
las montañas de la Región de los Lagos, "esta
actividad deportiva encierra sus riesgos pero el peligro está
en todas partes. En las rutas muere mucha gente; a veces ocurren
accidentes inevitables porque hay factores en el medio ambiente
natural que nos puede controlar el hombre, me refiero a una avalancha
o un alud de nieve".
De la región donde vive sostiene que "la única
montaña que se puede considerar media y que requiere de grandes
cuidados y preparación física es la vía sur
del Lanín que es compleja por el hielo, las grietas y otros
factores; en la ruta normal si bien se han producido accidentes
tomando las precauciones necesarias se puede ascender tranquilamente".
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| Alumnos de la
escuela Nº 289 en una caminata de invierno. |
En referencia a su ascención al Aconcagua relató que
"en ese lugar cuando no se toman los recaudos necesarios se
corre peligro. No conocer la parte climática y atmosférica
no es bueno porque el Aconcagua requiere una graduación en
la escalada, la caminata debe realizarse en forma gradual y se debe
ascender en la medida que el cuerpo se adapta a las condiciones
del lugar. Nuestro organismo tiene una serie de sensores que nos
avisa en qué lugar estamos mal o bien.
Fuertes dolores de cabeza y vómitos son casos extremos y
hay que tomar precauciones, uno debe darse cuenta que no se puede
seguir escalando. Aquellos que suben demasiado rápido corren
el riesgo de sufrir edemas cerebrales y pulmonares, y morir por
esa situación; en el caso de las personas que hacen escalada
técnica por la vía sur del Aconcagua, la de los "Polacos"
están arriesgando desde el primer momento porque el terreno
es peligroso ya que una avalancha es incontrolable, el desprendimiento
de hielo también... todo es independiente del conocimiento
que se tenga".
De las tres ascenciones que realizó al pico mendocino,
Víctor vivió su gran experiencia cuando llegó
a la cima en 1997. "Era 26 de diciembre y lo logré
a las 3 menos diez de la tarde. Mi aclimatamiento fue de 12 días,
viví en "Nido de Cóndores" (5.350 metros)
(foto abajo) 5 días y la noche anterior a llegar a la cumbre
dormí muy bien en el refugio "Berlín".
Cuando llegué fue espectacular, había un cielo diáfano,
fue algo increible porque trasciende la categoría de la
belleza, nosotros estamos permanentemente llamados por el misterio
de una montaña cualquiera entonces en el momento que haces
cumbre es algo fantástico, maravilloso. En la cima del
Aconcagua estuve aproximadamente una hora y no se puede explicar
todo lo que se siente en ese tiempo".
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| Víctor
Liuqui: campamento en lo alto. |
Víctor Liuqui, quien además de maestro es guía
universitario de turismo trabaja con chicos de barrios marginales.
"Lo hago ad honorem y con muy pocos recursos. Tuve un grupo
de alumnos durante 4 años y escalaron varios cerros; han
visto flora, fauna y avifauna de la región y siempre les
digo que si no conocen nunca van a amar justamente lo que no tienen
oportunidad de conocer".
Para este experto en montañismo "la gente que quiere
practicar algo tiene una variedad de posibilidades. El uso de
raquetas de nieve es divertido y se hacen travesías en
diferentes lugares según la edad y estado físico
de las personas que te lo proponen; el esquí de travesía
o nórdico también es una hermosa opción para
conocer lugares indescriptibles".
Su mayor anhelo de cara al futuro es "escalar un pico de
8.000 metros del Himalaya; es un proyecto a largo plazo con muchos
sueños. También quiero seguir enseñando lo
que aprendí a los que menos tienen, a los que están
cerca de los flagelos actuales y a la gente con deseos de conocer
este deporte maravilloso que es el montañismo".
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