Home Patagonia Actividades Comunidad Viajes Tiempo Compartidos
Chubut
 
  Esquel
   Info. General.
   Que hacer
   Planos
   Distancias
   Alojamiento
Neuquen
Río Negro
Santa Cruz
Tierra del Fuego
Lagos y Montañas
Mesetas
Mar y Playa
Dinosaurios
Newsletter
Buscador
Blog
Mapas
Alojamiento
Papel Tapiz
Foros
En los medios
Album de Fotos
solapa sobreAvisale a un amigo


Donde Alojarse

Ayelen Andina
Cabañas
Esquel

Un complejo que te permitirá descubrir en el invierno el esquí y en el verano paisajes únicos. A 1 km de la ciudad de Esquel y a pocos km del Parque Nacional Los Alerces.
[mail]  [web]
 

 

emoria de Humo

 

Un proyecto sencillo, una obra trascendente

por Gustavo de Vera

Pertenecer al proyecto "Memoria del Humo", fue un raro privilegio del que estoy seguro será muy difícil volver a disfrutar.
Como toda cosa que al final resulta ser importante, el proyecto nació de una simple necesidad: jóvenes estudiantes secundarios de la comunidad aborigen de Lago Rosario debían realizar un trabajo socio cultural para poder ser parte del programa de becas del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas).
No se trataba de una tarea más: ellos eran los primeros jóvenes de su comunidad que podían terminar el secundario. Antes que ellos, otros jóvenes apenas concluida la escuela primaria debían abandonar sus estudios para trabajar y aportar con sus magros ingresos como peones de campo a la economía familiar.
El programa de becas fue gestionado desde un comienzo por el director de Cultura de Trevelin, Jorge Fiori.
Sintiendo la responsabilidad que no era suya, pero sí su compromiso- de garantizar que los jóvenes continuaran con el programa, Fiori comenzó a desarrollar un proyecto que permitiera rescatar la memoria de los antiguos pobladores de Lago Rosario a través de los jóvenes de esa comunidad.
El trabajo bien pudo quedar enmarcado en una tarea escolar. Pero siendo Fiori un apasionado de la historia y en particular de la recuperación de la historia oral de su comunidad, donde se mezclan corrientes galesas, aborígenes, chilenas, criollas y de otras partes, propuso como objetivo la edición de un libro que las incluyera.
El proyecto fue finalmente aprobado por el INAI y también su financiación.
Allí es donde me comenta su propuesta invitándome a formar parte del proyecto.
El desafío no estaba en el trabajo en sí, sino en la forma que habríamos de darle al mismo: por una parte, respetando al máximo las expresiones de los testimonios, y en segundo término dotando al texto de cierto tono literario que asegurara una lectura amena.
Para ello era necesario entrenar a los jóvenes en cuestiones que para uno, desde la perspectiva periodística eran habituales: uso de un grabador o de una cámara de fotos; qué preguntar, cómo hacerlo.
Fue así que comenzamos con una serie de talleres previos, en los que trabajamos estas cuestiones y elaboramos en conjunto un cuestionario básico que incluyera aquellas preguntas cuyas respuestas no podían faltar en ninguno de los testimonios. Pero al mismo tiempo se puso hincapié en la posibilidad de re-preguntar en base alas respuestas que se obtenían. Para ello, era necesario que los jóvenes estuvieran atentos, comprometidos con su entrevistado.
A lo largo de 18 meses se relevaron un total de 24 historias, de las cuales 23 conforman el libro. La única exclusión fue consensuada sobre la base de que se trataba de una persona relativamente joven y su testimonio estaba ya referido por el resto de los entrevistados e incluso con mayores detalles.
Cada testimonio fue desgrabado y luego comenzó la tarea de construir la narración de cada uno.
A eso se sumó toda una serie de datos y acotaciones que se hacían necesarias para comprender ciertos términos, o referencias a hechos, anécdotas y personas que , sin estas "notas al pie", perderían su real significado.
El libro terminó siendo una obra artesanal. La diagramación interna, las correcciones (que debieron ser más celosas, seguramente), la selección y el orden de las historias, todo fue consensuado y realizado dentro del proyecto.
El diseño de la tapa fue realizado en base a un trabajo que generosamente aportara la artista plástica Andrea Marchissio, contándose además con la colaboración del lingüista Antonio Díaz Fernández para la correcta transcripción y traducción de los términos en mapuzungún, la lengua mapuche.
Un total de 800 ejemplares vieron finalmente la luz en octubre de 1999. Debieron ser mil, pero preferimos no ahorrar páginas (es decir cortar historias) y reducir la cantidad de ejemplares para mantenernos dentro del limitado presupuesto.

Así, logramos cerrar el círculo: los jóvenes pudieron continuar sus estudios (algunos avanzan en la informática, otros están becados en escuelas bilingües (inglés-castellano).
Sin apartarse de la realidad de su comunidad, en el transcurso del proyecto los jóvenes involucrados tuvieron varios sobresaltos: algunas jóvenes fueron mamás (y alguno de los jóvenes fueron papás), noviazgos, rupturas; otros debieron priorizar el trabajo...
Al fin y al cabo un libro no iba a cambiar el fondo de una realidad que viene de años. En todo caso, la experiencia puede haber servido para mostrar a estos jóvenes la importancia de generar sus oportunidades o de hacer buen uso de aquellas que se presentan.
Creo firmemente, demás, que el reencuentro con su historia y la de su pueblo -de la que muchos renegaban y desconocían-, ha significado un proceso interior en cada uno de estos chicos, que seguramente habrá de dar sus frutos más adelante, cuando sean adultos.
Por todo esto, y como señalé al comienzo, haber formado parte de este proyecto más que una experiencia literaria, periodística o de investigación, ha sido una experiencia de vida.
Ingresar en cada vivienda o rancho o casilla, pero siempre llegando a un hogar donde la dignidad estaba presente; recorrer largas distancias a caballo, con nieve, con sol (algo excepcional para uno, pero tan cotidiano para los ancianos como para los jóvenes de esta comunidad), fotografiar esos rostros que son los rostros del tiempo...
Un privilegio del que difícilmente vuelva a disfrutar, pero a partir del cual me siento profundamente involucrado con vivir en esta región de la cordillera.

Finalmente resta decir que quienes participamos de este proyecto, hemos decidido que los beneficios económicos que pudieran derivar de este libro, como por ejemplo sus derechos de autor, sean destinados a la Comunidad de Lago Rosario, a través de la Casa de la Artesana que allí existe.

 


 

 

 
 
  Volver a :
 

  Temas Relacionados
 

 
 
 
® Copyright Patagonia BBS SRL - todos los derechos reservados - www.patagonia.com.ar