Vida de milagros:
Laura Vicuña en Junín de los Andes
Junín de los Andes atesora la bella historia de Laura Vicuña, una adolescente chilena que, de paso por la localidad, marcó la vida espiritual de todo un pueblo. Su influencia se ha extendido hacia varias localidades argentinas e incluso, a otros países latinoamericanos.
Laura Vicuña llegó a Junín de Los Andes con su madre y su hermana. Huían de la guerra civil que existía en su país, Chile. Laura recibió su educación en el Colegio Salesiano María Auxiliadora. Falleció a los 13 años, presa de una enfermedad dolorosa. El tiempo que pasó en la localidad cordillerana transcurrió en diversos lugares, que actualmente están al alcance de los visitantes que deseen conocer su historia.
A 20 kilómetros de Junín, por ejemplo, es posible acceder a la estancia Fosbery, donde se encuentra la casa que habitó junto a su familia cuando llegaron a la zona. Su agonía quedó inmortalizada en la ermita ubicada en las calles Laura Vicuña y San Martín. Frente a ella, la casita en la que falleció. Pero su vida, ejemplo de consagración, está representada en el rosal que le pertenecía, ubicado en uno de los antiguos patios del Colegio María Auxiliadora (Calle Milanesio 758), actual Iglesia Parroquial Nuestra Señora de las Nieves y Beata Laura Vicuña. Al pie del cerro La Cruz, en el primer cementerio de Junín se encuentra su sepultura, en la que permaneció el cuerpo desde 1904 (año de su muerte) hasta 1937. En ese año fue trasladada al cementerio de la Avenida Necochea. Actualmente sus restos descansan en la ciudad portuaria de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires.
Laura Vicuña fue declarada beata en 1988 por la Iglesia Católica. Esto significa que se le reconocen sus virtudes como aptas para el culto público. Motivos de la beatificación son varios milagros adjudicados a la joven. Entre ellos, la curación, en 1958, de Sor Ofelia Lobos Arellano, religiosa del Instituto de las Hijas María Auxiliadora.
El punto clave de adoración se encuentra en el Santuario Nuestra Señora de las Nieves y Beata Laura Vicuña, dedicado el 8 de diciembre de 1999. De la antigua iglesia parroquial abierta en 1895 quedan pocos rastros. La construcción original fue fruto del trabajo del sacerdote salesiano Domingo Milanesio, que llegó al lugar doce años después de su fundación. Allí se edificaron dos colegios con el fin de evangelizar a los pobladores originarios, mapuches y tehuelches. En uno de esos colegios creció Laura Vicuña. El nuevo estilo de su antiguo colegio conjuga elementos de las simbologías cristianas y mapuches (pueblo originario de Junín de los Andes).
Frente al santuario existe una santería dedicada a la producción y venta de imágenes, libros históricos y biografías de esta joven que atraviesa el arte y la vida de la localidad.
|