Durante más de 100 millones de años los dinosaurios
habitaron la tierra. La Patagonia parece ser uno de los lugares
más ricos en huellas de su existencia.
Nuestros
Argentinosaurus
Huinculensis entre los herbívoros o el
Giganotosaurus
Carolini entre los carnívoros son las estrellas de
la Patagonia, y de hecho han puesto a la región en el
mapa de la paleontología. Estos dos “gigantes”,
sin embargo, no son en lo absoluto los más importantes
descubrimientos en la zona. Ésta parece estar tapizada
de animales fosilizados.
En forma permanente equipos nacionales e internacionales exploran,
haciendo uso de mapas geológicos, distintos puntos de
la Patagonia, produciendo hallazgos de significativa importancia.
Entre ellos, Auca Mahuida y Las
Cortaderas.
El paciente esfuerzo de búsqueda ha estado en manos
de paleóntologos a veces trabajando en equipos, otras
en solitarias búsquedas. La paleontología no es
una carrera de grado (como medicina), sino una especialidad
de la biología, (como cardiología lo es de la
medicina).
La peleontología es también un hobby que parece
“atrapar” a aquellos que descubren el vértigo
de la búsqueda de fósiles. Jack Mc Intosh --por
mucho tiempo una de las autoridades en materia de saurópodos
aunque en realidad sus investigaciones hayan quedado un tanto
desactualizadas en los últimos 10 años-- era físico
y se dedicaba a la paleontología como un hobby. Sin embargo
nadie cuestiona su experiencia en el tema y su calidad de paleontólogo.
Si por ejemplo un zoólogo o un biólogo descubren
afición por animales extinguidos, comenzará a
estudiar, a cursar especializaciones, investigar fósiles
y publicar artículos en revistas científicas sy
se convertirán así en paleontólogos. Aun
un aficionado como Mc Intosh que demuestre tener conocimientos
en el tema, y esto se certifica publicando trabajos de investigación
en revistas científicas (científicas, no de divulgación
científica), será aceptado como paleontólogo.
Esto convierte a la paleontología en uno de los trabajos
en los que se encuentra gente con mayor vocación y dedicación.
La primera impresión al respecto es cuando se produce
un hallazgo. Esto se nota en forma patente en el proceso de
sacar los fósiles a la superficie. El mismo requiere
un cuidado casi maternal al que se le dedica paciencia y técnica.
Museos
El gran número de fósiles hallados en la Patagonia
ha dado origen a un gran número de museos para alojarlos.
Con seguridad que el más impactante de ellos es el MEF
(Museo Egidio Feruglio) de Trelew, en el cual, enmarcado en
una moderna arquitectura, se reproducen escenas prehistóricas.
A pesar de lo impactante de su presentación, algunos
museos mucho más modestos de la región guardan
fósiles de extremo valor paleontológico.
MEF en Trelew
Museo de la UNC en Neuquen
Museo Carmen Funes
de Plaza Huincul
Museo Villa el Chocón
Museo Antropológico e Histórico
de Ingeniero Jacobacci