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Un creciente número de niños y adolescentes deambulaba
en la calle, ofreciendo trabajos callejeros (limpieza de vidrios,
lustrado de zapatos, abriendo puertas de taxis, vendiendo golosinas,
etc.) y pidiendo dinero en el centro de General Roca. Antes había
chicos en situación de calle, pero la crisis profundizó
la problemática. A partir de esta situación fundamental,
podríamos agregar también los siguientes aspectos,
que sumados nos dieron la oportunidad de comenzar la experiencia
asociativa:
- La mayoría de los chicos habían pasado por Hogares
e Institutos de Menores, y tanto ellos como sus familias, eran
reticentes a cualquier acercamiento que viniera directamente de
algún organismo oficial.
- Existía una Ordenanza Municipal (No.1544) del año
1993, que creaba la "Casa para niños, adolescentes
y jóvenes en circunstancias especialmente difíciles",
se había instalado una casa prefabricada para ponerla en
funcionamiento, pero no se había avanzado en la ejecución
del mismo.
- Se había tratado y estudiado el tema en el GINA (Grupo
Interinstitucional de Niñez y Adolescencia), pero este
grupo, conformado por delegados de distintas instituciones había
dejado de funcionar.
- Había un grupo de Asistentes Sociales de la Secretaría
de Acción Social del Municipio que se reunían semanalmente
para estudiar la ejecución de la ordenanza antes mencionada.
- En el Departamento de Tratamiento en el Medio de la Delegación
de la Subsecretaría de Asistencia y Promoción Familiar
de la Provincia, estudiando estrategias de intervención
alternativas a la institucionalización que no había
sido una respuesta adecuada para los chicos en situación
de calle.
- Después de un homicidio cometido en la plaza central
de la ciudad, se identificó a los chicos de la calle como
los responsables (un verdadero chivo expiatorio de la situación),
y se sucedieron "investigaciones" de los medios de comunicación
que causaron un "reclamo social" generalizado, y la
consiguiente movilización y represión policial.
- Desde CARITAS se había comenzado un acercamiento a los
chicos en situación de calle, asistiéndolos con
un merienda y generando una proceso de vinculación.
- Algunas personas de la comunidad, por iniciativa personal habían
comenzado a acercarse también a los chicos en situación
de calle.
- Desde las personas que realizaban este primer "trabajo
de calle" se constató que no solo había chicos
que deambulaban todo el día en a calle, sino que había
también chicos que vivían en la calle ( realidad
que se pensaba no existía en la ciudad).
La situación problema definida, más todos estos
esfuerzos e intentos dispersos, nos dieron la clave de la oportunidad
de realizar un trabajo asociado, aportando cada uno sus recursos
y planificando un Proyecto en común.
Después de varios encuentros espontáneos e informales,
entre las instituciones participantes, se comenzó a trabajar
en forma permanente y sistemática a partir de agosto del
año 1996.
Se realizaron además varias reuniones ampliadas convocando
a otras instituciones (Educación, Justicia, Policía,
Universidad, Organizaciones de la comunidad), planteando la problemática
de los chicos en situación de calle y recibiendo aportes
para la planificación de la experiencia.
Finalmente, el Equipo coordinador quedó conformado por
dos Asistentes Sociales de la Secretaría de Acción
Social del Municipio, una Asistente Social de Promoción
Familiar de la Provincia y dos representantes de CARITAS (una
religiosa docente y un religioso psicólogo).
A partir del trabajo realizado en la calle, fue posible la incorporación
de los asistentes sociales en el trabajo de acompañamiento
de los chicos en situación de calle.
Se elaboró un plan para desarrollar las obras necesarias
en la Casa Refugio para ponerla en funcionamiento, y se comenzó
a trabajar en un esquema de funcionamiento de la misma.
La Fundación CAIC se incorporó como intermediaria
del empresariado local, realizando gestiones ante los supermercados
de la ciudad y comprometiendo un aporte en efectivo para cubrir
el sueldo de dos educadores. Además ha participado en la
organización y en la recaudación de donaciones durante
la Semana de los Chicos de la Calle.
Después de la apertura de la Casa Refugio se firmó
un convenio de asistencia financiera entre Caritas, la Municipalidad
de General Roca, y el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia.
Caritas asumió el gerenciamiento de la experiencia que
después pasó a la Fundación Ninquihue, institución
nacida de la misma experiencia asociativa, con el objetivo de
coordinar los aportes (más allá de los cambios de
autoridades de las instituciones, y de las personas asignadas
por cada una al trabajo asociativo) y asegurar la permanencia
de la experiencia.
Desde el comienzo se contó también con el aporte
de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad
Nacional del Comahue, a través del asesoramiento, el trabajo
en conjunto con algunas cátedras y la presencia de residentes
institucionales anuales en la experiencia asociativa.
La Escuela Cooperativa Casa Verde se sumó ofreciendo sus
instalaciones y su personal para el desarrollo de un programa
pedagógico de capacitación en computación
y un taller gráfico.
Anualmente se realiza una evaluación que se presenta a
las autoridades de las instituciones participantes de la experiencia
asociativa y una proyección del año siguiente. Se
contó además con la evaluación y orientación
del consejo del Niño y del Adolescentes de General Roca.