Una excursión imperdible desde Río Gallegos. Cabo
Vírgenes es hoy referente de los pingüinos de magallanes
en la costa argentina. Pero además, tiene el atractivo
de ser el punto continental más al sur de la Argentina
y América. Por si fuera poco, allí, en el siglo
XVI se creó la primera fundación de la Patagonia.
Y en el siglo XIX fue centro neurálgico de la "fiebre
del oro".
Una historia signada por la soledad
Cabo Vírgenes se llama hoy así en honor a la fecha
en que Hernán de Magallanes pisó por primera vez
estas tierras. Era el 21 de octubre de 1521 y se celebraba el
día de las Once Mil Vírgenes. En ese lugar se erigió
la primera fundación de la Patagonia: la Antigua Ciudad
del Nombre de Jesús. Sin embargo, el destino de ella y
de otras primeras fundaciones en el extremo sur argentino estuvo
signado por calamidades y penurias; los alimentos eras escasísimos,
el clima inhóspito y las provisiones y ayuda nunca llegaron.
Y pronto no quedó nadie en Nombre de Jesús. Los
pobladores murieron desnutridos y enfermos. Es así que
acomienzos de 1590 un corsario, Andrew Merrick, rescata el último
sobreviviente español de Rey Felipe. Embarcó en
el "The Deligth", de Merrick, pero no llegó vivo
a Inglaterra.
En 1857 la escuadra corsaria de Thomas Cavendish recala frente
a Rey Felipe; el aspecto tenebroso de la colonia -casi una tumba
colectiva- le inspira el nombre de Puerto del Hambre (Port Famine).
En 1876 se halló en este lugar oro mezclado con la arena.
Pero recién en 1885 se despertó la fiebre aurífera,
tras el naufragio de un navío francés en la zona.
Como se acostumbraba, los restos del barco fueron saqueados, pero
se halló más riqueza en las arenas que en la bodega
del vapor, lo que encandiló a muchos hombres que acamparon
allí. El mismo gobierno se interesó, destacando
la expedición de Moyano a bordo del Villarino para la existencia
del dorado metal. A partir de ese instante, Cabo Vírgenes
surge en pocos meses como núcleo poblado, con negocios,
ayudantía marítima, campamentos mineros, talleres,
policía y costosas maquinarias destinadas a la extracción.
Pero en un lapso corto, cuando las duras condiciones de la vida
en el lugar y las enormes dificultades desalentaron a los mineros,
el Cabo volvió a ser un confín barrido por los vientos
patagónicos; un lugar de agobiante soledad en el que nada
queda de tan fantástica quimera.
Hoy se observan a ambos lados del camino torres e instalaciones
petroleras como la Planta de Tratamiento y el Campamento Cerro
Redondo, ambos de YPF, apenas muestras visibles de la intensa
explotación que se realiza en la zona. Al este de la línea
fronteriza imaginaria que atraviesa la desembocadura del Estrecho
de Magallanes, cruza sumergido un importante gasoducto que conecta
Tierra del Fuego con Santa Cruz y el resto de la Argentina.
Cerca de allí hay una interesante colonia de Pingüinos
de Magallanes (Spheniscus magellanicus) que elige este sitio
para el cortejo, puesta de huevos e incubación.
En el Cabo Vírgenes se encuentra el faro argentino del
mismo nombre, en funcionamiento desde 1904. Su altura es de 26,5
metros, y el alcance de su luz llega a los 44 kilómetros.
Cómo llegar
Son 133 km. de ida, camino de ripio. Llevar combustible y alimentos.
Desde Río Gallegos (km 0) por Ruta Nacional Nº 3
rumbo al sur. En el km. 12 se pasa un control policial con barrera.
Hay una señal caminera en el km. 16 que indica un desvío
hacia la Ruta Provincial Nº 1, a la izquierda (129 km.
hasta Cabo Vírgenes). Tomar por esta ruta transitando
la llanura. En el km. 40 se ve un ramal a la izquierda que no
se debe tomar. Siga camino al sur -los carteles indican a Estancia
El Cóndor (a 7 km.)- Continuar hasta el controlde Gendarmería
en el kilómetro 90, y avanzar hasta la bifurcación,
donde hay que doblar a la derecha para llegar a la estancia
Monte Dinero, ubicada casi sobre el límite internacional.
En esta estancia, modelo de cría ovina, la familia Fenton
organiza visitas a los apostaderos de lobos marinos y pingüinos,
así como almuerzos y hospedaje con reserva previa.
Desde allí son 13 kilómetros de huella hasta Cabo
Vírgenes.