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La tierra del fuego, el gas y el petróleo
por Emilio Urruty
Extracción y procesamiento del gas fueguino
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En el año 2000, en el norte de la Tierra del Fuego, el Consorcio
Cuenca Marina Austral I (integrado por las firmas Total Austral,
Wintershall y Pan American Energy) inauguró oficialmente
una planta de extracción de gas licuado de petróleo
(LPG) en la zona de Cañadón Alfa, planta que, además,
procesa el gas natural residual poniéndolo en condiciones
de ser transportado hacia el norte a través del gasoducto
Gral. San Martín. El LPG se deriva a tierra chilena por un
poliducto que, a propósito, construyó la Empresa Nacional
del Petróleo (ENAP, de Chile), para su fraccionamiento y
posterior traslado por mar a los centros de consumo. En una visita
exclusiva, este cronista pudo recorrer las instalaciones de Cañadón
Alfa con Sergio Mejica, uno de los ingenieros responsables de la
planta.
Alejadas de los caminos usuales y erguidas en medio de la estepa,
las plantas de procesamiento de gas y petróleo del norte
de la isla de Tierra del Fuego representan todo un misterio para
el poblador fueguino común.
Vagas nociones sobre los yacimientos existentes y apenas una idea
de la tarea que se realiza a partir de tal recurso, y algún
contacto -por lo general, indirecto- con los pocos hombres que allí
trabajan, es la máxima relación que se ha establecido
entre el ciudadano promedio de la isla y esta industria, pese a
que es una de las más importantes de la región, tanto
por el dinero que deja en concepto de regalías como por su
potencialidad en el corto, mediano y largo plazo.
Hace pocas semanas, en ocasión de inaugurar una planta de
extracción de gas licuado de petróleo en el extremo
norte fueguino, junto con la conexión a un poliducto chileno,
este cronista fue invitado por el Consorcio Cuenca Marina Austral
I a recorrer las nuevas instalaciones de Cañadón Alfa,
cuya construcción alcanzó casi los 70 millones de
dólares de inversión.
Ayer era un campo petrolero, hoy una moderna planta de LPG
El establecimiento de Cañadón Alfa data de principios
de los años `70. Entonces era un campo petrolero; luego se
encontró gas y casi desde la época del hallazgo se
ha dedicado en exclusiva a esa producción, aunque en una
escala muy inferior a la actual.
Desde 1990, en que la firma Total Austral se hizo cargo de la operación
de la planta, los volúmenes producidos han crecido a un ritmo
regular pero constante -al punto de haberse octuplicado- y también
se logró construir valiosas actualizaciones en materia tecnológica.
De hecho, hoy se levanta allí una nueva planta de extracción
de gas licuado de petróleo (LPG, por sus iniciales en inglés),
basada en el sistema de separación de líquidos por
proceso térmico de turboexpansión, que comenzó
a trabajar en marzo de este año pero se inauguró oficialmente
a principios del mes pasado.
Hasta 1999, en Cañadón Alfa únicamente era
posible procesar el gas natural para ponerlo en condiciones de transporte
e inyectarlo en el gasoducto nacional Gral. San Martín, uno
de los principales canales que lleva la energía de origen
fueguino hacia el norte. Hoy, además, se exporta gas licuado
a Chile.
Rumbo a los grandes centros de consumo
Los ocho millones de metros cúbicos de gas natural por día
que actualmente se procesan en esta planta equivalen al 6 por ciento
de la producción de todo el país, por lo que en Cañadón
Alfa se trata en lo posible de no detener nunca el proceso, para
que sea continuo y para que el nivel de este suministro vital no
baje. Al no ser un porcentaje despreciable, todo cambio se deja
sentir.
En ese sentido, la Argentina es un país cuyo funcionamiento,
tanto sea en las grandes industrias como en los hogares, depende
en buena medida del uso del gas natural, y eso es factible gracias
a la enorme red de interconexión (con gasoductos), que es
una de las más extensas del mundo.
Hasta el año pasado, el procesamiento del gas natural en
Cañadón Alfa sólo implicaba retirar los líquidos,
el agua y el polvo, así como todos los elementos condensables,
acondicionándolo de tal manera que no generase dificultades
en su transporte.
Desde este año, en cambio, gracias a un convenio firmado
con la ENAP (Empresa Nacional del Petróleo, de Chile), el
Consorcio Cuenca Marina Austral I decidió encarar el desarrollo
de la nueva planta, construida según la última tecnología
aplicada a la extracción del LPG.
El llamado "gas licuado de petróleo" es en realidad
una mezcla compuesta básicamente por propano y butano, ambos
gases fácilmente condensables, mucho más maleables
que el gas natural y, gracias a esa característica, capaces
de ser almacenados y distribuidos en contenedores especialmente
adaptados para tal uso, desde pequeñas garrafas hasta grandes
buques.
Poder echar mano del LPG -y, sobre todo, poder distribuirlo así,
a través de un poliducto existente en Chile- es la alternativa
que permite saltar las limitaciones operativas impuestas de hecho
por la capacidad de transporte del gasoducto San Martín.
Por otro lado, la extracción de LPG aumenta considerablemente
el valor agregado de la producción gasífera, si se
cuenta -como en este caso- con mercados para abastecer. En Chile
y Brasil, por ejemplo, que es a donde va dirigida la producción
de Cañadón Alfa, mayoritariamente (y a diferencia
de la Argentina) se utiliza el gas licuado: llega fraccionado a
bordo de barcos y, tras gasificarse nuevamente, se lo mete en las
redes locales que van a alimentar a los grandes centros de consumo.
Otra posibilidad, que es la que se practica en Punta Arenas con
el LPG proveniente de Cañadón Alfa, consiste en separar
el propano del butano, conservando el primero para consumo interno
chileno y reenvasando el butano para su venta a Brasil, donde se
lo prefiere por razones de rendimiento en relación con la
temperatura más cálida.
La disponibilidad del LPG es, como puede verse, muy diferente de
la del gas natural, cuyo único destino posible, luego de
transitar el caño del gasoducto, es aflorar y quemarse en
una hornalla. El gas licuado, en cambio, es una "moneda corriente"
que, desde dentro de una garrafa o en las entrañas de un
buque, puede esperar llegar a mejor destino, donde pueda venderse
a un precio superior.
Producción diaria por pedido
En la ciudad de Buenos Aires se consume en forma directa aproximadamente
la misma cantidad de gas natural que produce la planta de Cañadón
Alfa en la actualidad, es decir, ocho millones de metros cúbicos.
En 1990, ese establecimiento generaba apenas dos millones al día
y, a lo largo de la década pasada, alcanzó la cifra
de hoy, ocho veces millonaria. Sin embargo, existe la posibilidad
de generar mucho más, ya que las muy importantes reservas
gasíferas que hay en la Tierra del Fuego permiten establecer
compromisos de abastecimiento por lo menos a veinte años,
con una producción muy superior.
En Cañadón Alfa se regula el flujo mediante la apertura
y cierre de pozos, una mecánica que se define de acuerdo
con el pedido diario efectuado por las empresas distribuidoras del
gas.
Por ahora, además de la capacidad del gasoducto, es esa demanda
por consumo previsto lo que condiciona su producción, y de
ningún modo las reservas existentes. Muy por el contrario,
actualmente sería posible extraer hasta 15 millones de metros
cúbicos por día, de los 70 pozos productivos de que
dispone el Consorcio. Sin embargo, hoy basta y sobra trabajar con
la mitad de esos pozos para abastecer la demanda, pese a que la
planta está preparada para procesar 16 millones m3... siempre
y cuando en los yacimientos exista la presión suficiente.
¡Más presión!
En ese sentido, la próxima mejora en la planta será
la implementación de mayor capacidad de compresión,
que permita llegar a un pico de invierno de 12 millones de metros
cúbicos (entonces sí, equivalente al 10% de la producción
total a nivel nacional).
El gas está saliendo de esos pozos a una presión media
-típica en yacimientos bastante explotados- de entre 35 y
40 atmósferas; sin embargo, para ingresarlo al gasoducto
San Martín se requiere que esté a 70 atmósferas,
por lo que la planta no sólo debe acondicionarlo sino incrementarle
la presión o, lo que es lo mismo, comprimirlo.
Para este invierno, en Cañadón Alfa esperan tener
listo un nuevo turbocompresor que eleve la capacidad de compresión
de la planta, desde los nueve millones a doce o trece, acercando
considerablemente ese potencial a su actual capacidad de procesamiento
que es, como ya se dijo, de 16 MMm3.
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