Por Emilio Urruty
Navegar por el canal Beagle puede resultar el plato fuerte
de todo un día de visita a Ushuaia, sobre todo en otoño,
época en que la ciudad más austral del mundo y
sus alrededores ofrecen desde el agua una estampa formidable,
rodeadas del bosque que aún no ha perdido sus hojas.
Hay navegaciones cortas por el canal, durante las cuales se
observan pequeñas islas con colonias de lobos y pájaros
marinos, o que introducen al pasajero en el mundo submarino
de las centollas a través de una cámara de TV
subacuática.
Y hay opciones de mayor duración, que llegan hasta la
famosa bahía Lapataia último punto de la
ruta nacional 3, dentro del Parque Nacional Tierra del
Fuego, o hasta la estancia Harberton, primer establecimiento
rural de la isla, fundado en 1884 por el misionero anglicano
Thomas Bridges.
Los paseos se hacen a bordo de catamaranes modernos, o bien
clásicas motonaves con rica historia en la zona, veleros
e inclusive botes neumáticos. En todos los casos, las
embarcaciones pasan frente al fotogénico faro Les Eclaireurs,
arquetípico y fascinante, cercano al sitio donde naufragó
en 1930 el paquebote alemán "Monte Cervantes".
Algunos de estos servicios incluyen caminatas. Por ejemplo,
en las islas Bridges, en la pingüinera de la isla Martillo
o en la isla Redonda, donde se encuentra la Estafeta Postal
más austral del Correo Argentino.
Por supuesto, en un puerto como el de Ushuaia, alcanzado como
meta última por veleristas de todo el mundo, existen
opciones de navegar a vela las aguas australes, contratando
un velero por un día entero o más. Así,
se puede llegar el mítico cabo de Hornos o recorrer los
canales fueguinos del oeste, donde es posible ver glaciares
colgantes que llegan hasta el mar.
Todas estas posibilidades son combinables con caminatas, cabalgatas
y recorridos en vehículos 4x4, que mayoritariamente parten
desde Ushuaia.
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