Ushuaia es un nombre que tiene un magnetismo especial alrededor
del mundo.
Por constituir el sur del sur del planeta, es un destino
que muchos sueñan con conocer. Otros, mas aventureros, prefieren
desafiar sus extremos terrenos. Es así que se han organizado
y llegado hasta aquí distintas aventuras. En estas notas
relatamos algunas de ellas: el cruce del díficil cabo de
Hornos en motos de agua, la travesía en 4x4 "Isuzu Challenge
2000" y un recorrido en sidecar desde Canadá.
Una aventura náutica para la TV francesa
(Por Emilio Urruty)
En un show que pasó demasiado rápido para los
lugareños, el cabo de Hornos fue cruzado por primera vez
sobre motos de agua.
En otoño del 2000, un grupo de franceses protagonizó
una excursión náutica desde Ushuaia hasta el cabo
de Hornos. Navegando en dos botes semirrígidos alquilados
en la capital fueguina, y en tres motos de agua biplaza Sea-Doo
de última generación, lograron dar la vuelta al
temible cabo en un par de minutos, mientras desde un helicóptero
equipos de la televisión de Francia registraban el episodio.
Abajo, olas de casi siete metros de altura mecían a las
tres motos durante su cruce. Encabezaron la comitiva el triple
campeón mundial de esquí Luc Alphand, el famoso
animador de la TV francesa Vincent Lagaff, y Alexandre De Banne,
conductor de un programa televisivo de viajes y aventuras.
Aprovechando las promesas de una meteorología altamente
favorable fue que un grupo de franceses aceptó el desafío
de intentar dar la vuelta al cabo de Hornos tripulando sólo
modernas motos de agua. Si lo lograban, sería la primera
vez en la historia que se haría sobre tales embarcaciones.
Y lo lograron.
Sin desmerecer, vale aclarar que acaso no se había hecho
con anterioridad no por falta de nautas valientes (aquí
los tenemos que, por ejemplo, han hecho la proeza sobre kayaks),
sino más bien porque antaño simplemente no existían
esos diseños híbridos o, si los había, no
eran capaces de cabalgar esa clase de aguas.
Las peladas rocas del cabo, sin embargo, permanecieron imperturbables
ante el desfile del trío motonáutico francés,
tal como lo han venido haciendo desde hace siglos, al ver pasar
-e incluso, irse al fondo- veleros grandes y pequeños de
todas las nacionalidades.
El episodio, no obstante, merece ser registrado como hecho notable
dentro de la historia de la náutica regional.
Rumbo al sur, tres Sea-Doo Bombardier y dos gomones de acá
Para esta aventura se utilizaron tres motos Sea-Doo GTX RFI, modelo
Bombardier, de doble plaza y de 950 centímetros cúbicos,
a inyección, lo cual implica un consumo sensiblemente menor
al de cualquier otra embarcación de esta clase. El detalle
era clave para la expedición, debido a la obvia dificultad
de reabastecimientos en el trayecto.
Las motos, elegidas adecuadamente, permitirían además
enfrentar posibles condiciones de mar medianamente adversas, gracias
a esa autonomía y a la potencia disponible.
Como embarcaciones de apoyo, los franceses decidieron llevar desde
Ushuaia dos botes semirrígidos, que fueron alquilados aquí
a sus respectivos propietarios: uno a Jorge Greco y el otro a
Iván Sarachu. Los gomones fueron: el "Ignacio",
de 8,50 metros, con un motor de 140 caballos y el "Pato I",
de 6,40 metros, con motor de 90 HP.
El ambicioso propósito, que al principio suponían
que iba a demandar más tiempo, se cumplió en apenas
cuatro días. Zarparon del muelle de la Asociación
Fueguina de Actividades Subacuáticas y Náuticas
(AFASyN), y desde la partida hasta cruzar al sector chileno gozaron
del acompañamiento del guardacostas GC-67 "Río
Uruguay", de la Prefectura Naval Argentina. Antes de que
terminara la jornada, las cinco embarcaciones habían logrado
llegar a Puerto Williams, sobre la isla Navarino, en Chile.
Cabalgando las olas de siete metros
Las casi veinte personas que componían el grupo alcanzaron
el cabo de Hornos con condiciones meteorológicas que resultaban
aceptables para las motos, aunque no para los botes. El encuentro
de los océanos Atlántico y Pacífico se batía
ese día con olas de hasta siete metros.
Pese a las ondulantes moles líquidas, la maniobrabilidad
de las Sea-Doo permitió cumplir con la navegación
prevista frente al cabo, que duró unos pocos minutos y
se hizo en sentido oeste-este, mientras que los dos semirrígidos
esperaron quietos sobre la costa, pero atentos a que la vuelta
de los audaces finalizara exitosamente.
Dos naves de la Armada de Chile la patrullera "Hallef"y
el buque de servicios generales "Aspirante Isaza", que
habían sido destacadas desde Puerto Williams con la misión
de escoltar la aventura náutica, permanecieron cerca de
las motos en todo momento, aunque tratando de no interferir en
la grabación en video que un par de camarógrafos
franceses del equipo realizaban desde un helicóptero.
Estrellas de la TV de Francia, en el "bout du monde"
Es que a bordo de las tres poderosas Sea-Doo (que fueron bautizadas
como "Cap Horn" I, II y III) iban personajes públicos,
de larga fama en Francia, tanto en el mundo del espectáculo
televisivo, como en el ambiente deportivo.
Se trataba de Luc Alphand (35 años), triple campeón
mundial de esquí, Vincent Lagaff (41), animador número
uno de la TV francesa, y Alexandre De Banne (38), conductor de
un programa de viajes y aventuras, también en la tele de
ese país. Recordemos que para Europa en general y para
Francia en particular, toda la zona de influencia del cabo de
Hornos conserva un magnetismo único en materia de actividades
de riesgo en la naturaleza. De hecho, el nombre "Ushuaia"
a modo de síntesis de aventura extrema fue usado para denominar
la audición de mayor proyección internacional de
la televisión de Francia, concebida por el aventurero Nicolás
Hulot. Los intrépidos deportistas volvieron a Ushuaia, entrando
triunfantes en el mismo punto de donde habían salido. Algo
herméticos acerca del objetivo que perseguían, los
franceses no confraternizaron demasiado con los navegantes locales
ni se preocuparon de dar demasiada difusión a su hazaña
(*). En medio del silencio, el grupo partió raudamente
de regreso a Europa, a donde lo esperaban los aplausos y las luces
de la TV, sin duda más gratas que las gélidas aguas
otoñales del cabo de Hornos.
(*) Las fuentes que hicieron posible esta nota fueron: Rolando
Martínez, corresponsal de "El Mercurio" en Punta
Arenas; Gonzalo Yanzi, presidente de AFASyN; Iván Sarachu,
propietario del bote semirrígido "Pato I"; y
la siempre dispuesta gente de la Prefectura Ushuaia.
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