A unos pocos metros del Canal de Beagle, se alza intacta la construcción
de piedra de lo que fue el Presidio de Ushuaia.
En 1896, y luego
de que el presidente Roca autorizara la construcción del
penal, veintitrés presos partieron desde Buenos Aires y
luego de navegar por el Atlántico Sur, desembarcaron en
Ushuaia para construir la colonia penal más austral del
mundo, que ellos mismos habitarían.
A pesar de tener un total de 380 celdas unipersonales, la cárcel
llegó a albergar hasta 800 presidiarios, desde delincuentes
seriales hasta presos políticos. Allí los reclusos
recibían educación primaria y una retribución
por los trabajos realizados, con lo cual podían ahorrar
dinero para enviar a sus familiares o para cuando ellos salieran.
Dentro del presidio funcionaron diversos talleres que atendían
las necesidades de la comunidad: sastrería, zapatería,
herrería, farmacia y servicio médico.
Los que tenían buena conducta eran trasladados en el
tren que desde 1909 llegaba hasta el actual Parque Nacional Tierra
del Fuego, para la recolección de leña que luego
servía para calefaccionar la cárcel y el pueblo.
Al cabo de varias décadas se consideró que el presidio
desprestigiaba a la ciudad y se dispuso suprimirlo. Fue clausurado
y abandonado en 1947. El edificio fue adquirido por la Armada
y se instaló la Base Naval.
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Hoy, se pueden recorrer sus pabellones y visitar las celdas para
convictos, cuyas frías paredes de piedra alojaron a delincuentes
y criminales de extrema peligrosidad, condenados a prisión
perpetua. Entre ellos estuvo el joven anarquista Simon Radowitsky,
que matara al comisario Lorenzo Falcón en 1909, colocándole
una bomba en el auto, y que durante su condena protagonizó
una espectacular fuga marítima siendo capturado cerca de
Punta Arenas. También se recuerda a Santos Godino, conocido
como "El Petiso Orejudo", un muchacho demente nacido
en el barrio de Parque Patricios, que solía divertirse
ahorcando menores de edad. Godino murió en 1944 de una
hemorragia interna provocada por una paliza de los mismos internos,
luego de haber tirado al gato, mascota de la cárcel, dentro
de una estufa de leña.
La leyenda cuenta que tras sus rejas también pasó
un muchacho de 20 años que podría haber sido Carlos
Gardel, aunque nunca se pudieron encontrar verdaderos documentos
que atestigüen este suceso. En una de las celdas, se puede
observar un dibujo del rostro del Zorzal Criollo pintado en la
pared, vistiendo con elegancia su típico sombrero oscuro.
Es interesante visitar el "Museo Marítimo de Ushuaia",
en el pabellón No 4 del presidio. Cuenta con una reproducción
a escala de las naves que pertenecieron a los primeros expedicionarios
además de fotos, videos y objetos referidos a la historia
fueguina.
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